India Sabina (Belém do Pará, c. 1715 — fecha y lugar de fallecimiento desconocidos)

En la Amazonia del siglo XVIII, la India Sabina ganó renombre al combinar conocimientos indígenas y elementos del cristianismo para romper hechizos y hacer adivinaciones. En sus rituales, utilizaba cruces, agua bendita y oraciones a la Virgen María, pero también pipas, hierbas locales, aguardiente con canela y humos. Dirigía ceremonias intensas, provocando vómitos purificadores en los pacientes, en los que, según se decía, se expulsaban lagartos, avispas y criaturas fantásticas, como ciempiés con cabeza de pez. En 1763, fue denunciada ante la Visitación del Tribunal de la Inquisición en Belém, acusada de prácticas «diabólicas». Aun así, hay indicios de que continuó ejerciendo, ya que incluso sus denunciantes reconocían su eficacia. Casi dos siglos después, en México, María Sabina, una chamán mazateca, también unió la cosmología indígena y las referencias católicas en rituales de curación con hongos sagrados. La visita del banquero y micólogo Robert Gordon Wasson, en la década de 1950, dio a conocer su práctica al mundo y cambió su vida. La fama trajo consigo la persecución policial y el acoso turístico, lo que llevó a su comunidad a expulsarla. Viviendo entre dos mundos, la historia de las dos Sabinas se retroalimenta, poniendo de manifiesto cómo las mujeres chamanes, aunque celebradas, pagan el precio de desafiar las fronteras entre lo sagrado y lo profano, el conocimiento y la expropiación colonial.

Otros artistas-científicos

Retrato de India Sabina, a los 60 años, creado con inteligencia artificial a partir de información recopilada en investigaciones de Mayara Aparecida de Moraes, Almir Diniz de Carvalho Júnior y fotos de la chamán mazateca María Sabina (1894-1985).