Venenosas, dañinas y sospechosas, de Giselle Beiguelman, investiga los recuerdos de plantas prohibidas y estigmatizadas contados por mujeres olvidadas en la historia del arte y la ciencia. La narración combina plantas asociadas a las prácticas ancestrales de las mujeres afroindígenas, ilustraciones botánicas ficticias creadas con IA y vídeos que destacan especies vinculadas a la demonización de la mujer (como la "fruta prohibida", las plantas carnívoras consideradas "devoradoras de hombres", los hongos llamados "plantas de brujas", las mandrágoras, la belladona y el cannabis). La exposición se completa con siete retratos ficticios de artistas-científicos, generados también con IA, que fusionan sus imágenes con estas plantas y estéticas, presentándolas a la edad en que murieron.